Bajo la lluvia
Volvía a mi casa caminando, con el globito sutilmente desinflado... de repente empezó a llover, no muy fuerte, intenté acomodar de la mejor manera los papeles que llevaba en la mano -que hasta el momento había hecho lo posible por que no se doblaran-, pero sabiendo que irremediablemente se mojarían, como irremediablemente la tinta sobre ellos se correría; pensé que era algo que no tenía importancia después de todo, y suspiré... hice a un lado todos los pensamientos, planes y maquinaciones que había ido desarrollando durante todo el camino: mi atención, mi mente, quedaron como flotantes, flotando de un lado a otro pero sin posarse en ninguna idea específica, y suspiré, y suspiré, y suspiré... y a cada suspiro me di cuenta de cómo mi globito iba quedando cada vez más vacío.
Todo esto me hizo descubrir dos cosas:
Que ya sé de qué está lleno mi globito: mi globito está lleno de suspiros y suspiritos. Eso me recuerda lo que decía un amigo, "así como lo que sube tiene que bajar, lo que baja tiene que subir", "rebotar", pensaba yo, que hace falta tocar fondo para rebotar y volver a elevarse... ahora lo veo más claramente, en términos de globito: cuando el globo está vacío, te da la suspiradera, y con cada suspiro que se escapa se va inflando inflando inflando... pero cuando el globo está lleno, y suspiras, como ya no le cabe más, con el suspiro ya no entra aire sino que sale (algo así como las pelotas inflables: les espichas el seguro para inflarlas, pero cuando ya están llenas y les espichas el seguro, el aire se sale), y entonces te da la suspiradera, y a cada suspiro se te va desinflando el globito, desinflando, desinflando...
Y la segunda cosa que me dejó pensando: caminar bajo la lluvia produce un efecto en el ánimo.
Caminar bajo la lluvia, sobre todo cuando vas solo, deprime.
Pero... no siempre...
Caminar bajo la lluvia, cuando estás alegre, dan ganas de quedarse ahí parado, de dar vueltas, hasta de chapotear como niño.
Caminar bajo la lluvia, cuando estás de malas hace parecer que las cosas, tras de que están mal tienden a empeorar... que el mundo pareciera estar en tu contra, primero te va mal, y luego, para reírse en tu cara, te empapa.
Caminar bajo la lluvia, cuando tienes problemas pero estás intentando tomarlo bien, cuando vas con resignación al menos, te hace pensar que no importa, ¡hasta risa da!, pensar en el tiempo que tardaron en hacer aquel trabajo; el tiempo que se demoró esa señora en la peluquería para que le quedara hasta el último cabello de color rubio cenizo tono 7.1T, liso y en su lugar; la fila de carros que sale del lavadero; la pared que se tardaron media hora en llenar de avisos; recordar que tus zapatos no son impermeables... en esos momentos en los que ser mojados parece una broma, parece como si el cielo nos dijera que nada de eso importa (y él, que lo ve todo, debe saber mucho), parece como si el cielo nos dijera: fresco!
Caminar bajo la lluvia, cuando estás melancólico, pareciera producirte una corriente adentro, una corriente de vainas, recuerdos, cosas, eventos, personas que pasaron... lluvias que pasaron...
Caminar bajo la lluvia, cuando te sientes solo, pareciera hacerte sentir más solo, más frío (como que te roba la poca calidez que quedaba), como que te quita la esperanza, caminas más despacio incluso, sintiendo que mojarse es una cosa irremediable, como que no tienes ánimo para evitar la lluvia, no se te antoja evitarla; como que no se te antoja tampoco evitar la soledad.
Creo que la lluvia en sí no es que cambie la forma como nos sentimos, pero sí produce un cierto efecto...
caminar bajo la lluvia acentúa el ánimo.
Todo esto me hizo descubrir dos cosas:
Que ya sé de qué está lleno mi globito: mi globito está lleno de suspiros y suspiritos. Eso me recuerda lo que decía un amigo, "así como lo que sube tiene que bajar, lo que baja tiene que subir", "rebotar", pensaba yo, que hace falta tocar fondo para rebotar y volver a elevarse... ahora lo veo más claramente, en términos de globito: cuando el globo está vacío, te da la suspiradera, y con cada suspiro que se escapa se va inflando inflando inflando... pero cuando el globo está lleno, y suspiras, como ya no le cabe más, con el suspiro ya no entra aire sino que sale (algo así como las pelotas inflables: les espichas el seguro para inflarlas, pero cuando ya están llenas y les espichas el seguro, el aire se sale), y entonces te da la suspiradera, y a cada suspiro se te va desinflando el globito, desinflando, desinflando...
Y la segunda cosa que me dejó pensando: caminar bajo la lluvia produce un efecto en el ánimo.
Caminar bajo la lluvia, sobre todo cuando vas solo, deprime.
Pero... no siempre...
Caminar bajo la lluvia, cuando estás alegre, dan ganas de quedarse ahí parado, de dar vueltas, hasta de chapotear como niño.
Caminar bajo la lluvia, cuando estás de malas hace parecer que las cosas, tras de que están mal tienden a empeorar... que el mundo pareciera estar en tu contra, primero te va mal, y luego, para reírse en tu cara, te empapa.
Caminar bajo la lluvia, cuando tienes problemas pero estás intentando tomarlo bien, cuando vas con resignación al menos, te hace pensar que no importa, ¡hasta risa da!, pensar en el tiempo que tardaron en hacer aquel trabajo; el tiempo que se demoró esa señora en la peluquería para que le quedara hasta el último cabello de color rubio cenizo tono 7.1T, liso y en su lugar; la fila de carros que sale del lavadero; la pared que se tardaron media hora en llenar de avisos; recordar que tus zapatos no son impermeables... en esos momentos en los que ser mojados parece una broma, parece como si el cielo nos dijera que nada de eso importa (y él, que lo ve todo, debe saber mucho), parece como si el cielo nos dijera: fresco!
Caminar bajo la lluvia, cuando estás melancólico, pareciera producirte una corriente adentro, una corriente de vainas, recuerdos, cosas, eventos, personas que pasaron... lluvias que pasaron...
Caminar bajo la lluvia, cuando te sientes solo, pareciera hacerte sentir más solo, más frío (como que te roba la poca calidez que quedaba), como que te quita la esperanza, caminas más despacio incluso, sintiendo que mojarse es una cosa irremediable, como que no tienes ánimo para evitar la lluvia, no se te antoja evitarla; como que no se te antoja tampoco evitar la soledad.
Creo que la lluvia en sí no es que cambie la forma como nos sentimos, pero sí produce un cierto efecto...
caminar bajo la lluvia acentúa el ánimo.

4 Comments:
que se cuiden Tom Cruise y los cienciologos ... se viene la "caminarbajolalluviología". ;)
¿Ya Tom Cruise había dicho algo al respecto?? o_o
Changos, entonces me retracto!!! :S
Y nuevamente eres mi único lector! jejejjeje
definitivamente voy a tener que darte algo :P
Uyyyyyyy, que le vas a dar a Patton? :P
A mí me parece que la lluvia no pasa de ser vapor de agua que se condensa y cae. EL cambio de ánimo es cosa nuestra a veces con la lluvia como excusa.
Un saludo, creo que sería bueno comprar sombrilla o usarla...
¿envidia?
tranquilo hombre, también puedo darte a ti ;) jejejje
eso se podría decir de todo, MrB, si nos ponemos con definiciones estrictas...
sí tengo, pero prefiero mojarme de vez en cuando que cargar esa vaina a toda hora (púlsame el morral un día de estos, para que entiendas por qué no la llevo... y por qué no crezco! XD)
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